Anime de cine 2. Perfect Blue y Paprika.

anime paprika

Dos animes de cine y un culpable: Kon.

Volvemos hoy para adentrarnos un poco más en la obra de Kon. Esta vez vamos a centrarnos en su primera y en su última creación como director (dejó Dreaming Machine a medias). Si comparamos Perfect Blue y Paprika, vemos que a pesar de no parecerse en nada, tienen elementos comunes. En las dos obras se analiza la dualidad humana a través de los “alter ego” de una mujer. Una “heroína” al más puro estilo del director nipón. Kon introduce elementos básicos de las teorías de Jung o Freud para dotar a sus trabajos de más profundidad.

A pesar de que Perfect Blue no cuenta con una calidad visual como Paprika (hay ocho años de diferencia entre las dos), la sordidez y crudeza de los acontecimientos nos absorben sin siquiera darnos cuenta. Diluyéndose así los pocos momentos en los que los acabados técnicos se podrían tachar de no estar a la altura del conjunto. Ambos animes nos muestran las dos caras de la moneda de diferentes realidades. La especialidad de Kon cuando pilota la nave en la que monta a sus espectadores. Ocurre con su cine. Ver sus obras una vez solo siempre sabe a poco.

Perfect blue (1997): todo nos hace pensar en un principio que podríamos estar ante un anime kawaii y popero en el que vamos a ver “caspa” por doquier. Nada más lejos de la realidad. Estamos ante un thriller psíquico e intenso. Oscuro, inquietante, y desgarrador por momentos. Una dura crítica a la industria del entretenimiento que te mantiene en vilo desde el primer hasta el último segundo. Mezclando lo tierno del escaparate con lo repugnante que hay entre bambalinas. Todo sucede sin dar apenas tregua al espectador para que se sitúe. 

La trama gira entorno al camino de descenso de Mima Kigoroe al abismo de su propio infierno. Mima es una idolatrada estrella de pop japonés  que lidera un grupo llamado CHAM. Para sorpresa de todos, “toma la decisión” de dejar la música y empezar desde cero una carrera en la interpretación para intentar convertirse en una actriz de renombre. Algo que no parece ser muy bien acogido entre alguno de sus fans. Conviene echar un vistazo al fenómeno “Pop Idol” en Japón antes de disfrutar de esta joya. 

¿Qué precio estarías dispuesto a pagar por conseguir la fama sin la aprobación de tus más fervientes admiradores? Una serie de hechos perturbadores empiezan a intensificar los viajes entre la realidad de Mima, actuaciones delante de la cámara, “sueños”, confrontaciones violentas y despertares desconcertantes que dan lugar a más misterio. Es esta una cruda, a tramos aterradora y absolutamente inquietante obra maestra de Kon. Donde dejó claro que venía a ganar. Y a dejarnos animes de cine para su disfrute y análisis.

Paprika (2006): bienvenidos al punto de encuentro de los conflictos entre los sueños y la realidad. Nada mejor como excusa argumental que la fabricación de un dispositivo que permita introducirse en los sueños de otros y manipularlos, para bien o para mal (¿os suena este argumento?). Escenas de confusión que anticipan acciones que van a ocurrir a continuación se dan la mano a lo largo de toda la película. Con un derroche de imaginación visual que es un banquete para los sentidos, Kon juega a lo que mejor sabe. Jugar con la percepción de la realidad del espectador y mantenerlo pegado a la pantalla.

Kon utiliza el mundo de los sueños para hacer un psicoanálisis profundo de varios de los protagonistas (es una pena que no profundice un poco más en algún otro). Es cierto, por otro lado, que el mensaje final se puede llegar a diluir debido a esas transiciones frenéticas entre lo onírico y lo real, desorientándonos un poco más de la cuenta. Pero, ¿no se merecen las joyas de la industria del cine como mínimo un segundo visionado para apreciar detalles que no hemos podido captar y que nos conducirán a conclusiones más sólidas?

Sea como fuere, Paprika es un must-see anime que rebosa imaginación y suspense por los cuatro costados. Fue aclamada en el festival de Sitges 2006. Allí se pudo ver a un Kon pletórico y muy entregado al público, cuatro años antes que nos dejara súbitamente. Como última curiosidad, comentar que el cine de Kon ha influido directamente a directores como Aronofsky o Nolan en la creación de sus óperas primas. Casi nada.

Si has llegado hasta este punto y te has tomado el tiempo de disfrutar de estas maravillas del Lynch/Hitchcock del anime, nos gustaría preguntarte: ¿Blue Perfect o Paprika? ¿Cuál es tu favorita de Kon? No seas tímido/a y cuéntanos qué opinas.

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