Anime de cine 1. Satoshi Kon.

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Satoshi Kon. Anime oníricamente ecléctico.

¿Estáis preparados para un poco del mejor anime? Hasta ahora solo habíamos hecho mención de grandes genios como Mamoru Oshii. Culpable de convertir el monótono manga de “Ghost in the Shell” en dos joyas para la gran pantalla. O de Katsuhiro Otomo, creador de “Akira”. Hoy sin embargo, nos vamos a centrar en el que es considerado como el David Lynch del anime. Creador de óperas primas: Satoshi Kon. Tristemente fallecido en 2010, con solo 46 años, debido a un cáncer. 

Satoshi Kon da sus primeros pasos en el mundo del anime como diseñador de animación. Gracias a su buena relación con Otomo no tarda en estrenarse como guionista. Lo hace guionizando “Magnetic Rose”. El primero (y el mejor) de una serie de tres cortos de la factoría Otomo llamada “Memories”. En él se perfila el primer personaje femenino y oscuro de Kon, que servirá como referencia para futuros personajes de sus obras. Este corto nos dejará entrever el inicio de una carrera llena de prestigio en el campo de hacer buen cine. También fue su pasaporte a su primera experiencia como director: “Perfect Blue“

Su obra, en su mayoría se caracteriza por que juega entre la realidad objetiva y subjetiva de los personajes. Se balancea entre lo real y lo onírico y consigue jugar con el espectador, para mantenerlo ahí, en vilo. Ensimismado entre atmósferas visuales adictivas hasta poder llegar a alguna conclusión. Su obra cuenta con acentuados tintes de crítica social y una gran complejidad psicológica. El estilo que Kon le da a sus animes es oscuro y profundo. Exquisitamente visual pero sin dejar de lado el contenido. Es “anti heroínas y dualidades”.

Kon retrata los rostros más humanos, pero también los más ocultos y perversos. No solo de la sociedad japonesa, sino también de la humanidad. Hace que elementos surrealistas canalicen y refuercen las historias que cuenta, atrapando al espectador. Su dirección complementa a la perfección a la narrativa.. Algo que también define su obras son esos tramos de un ritmo frenético en los que todo pasa a velocidad de vértigo. 

El trabajo de Kon siempre ha estado respaldado por el estudio Mad House y en lo musical casi siempre acompañado por Susumu Hirasawa. Ahora adentrémonos un poco en dos de sus obras con un enfoque totalmente distinto.

Millennium actress (2002): en este anime podremos disfrutar de un maravilloso recorrido por la vida y filmografía de una mega estrella del cine japonés retirada. Aunque esto es solo la cubierta. La narrativa y lo visual armonizan en seguida cuando Chiyoko empieza a contar su historia a una cámara y nos mete de lleno en el desarrollo. Se suceden viajes a diferentes momentos históricos y transiciones sublimes y desconcertantes por momentos con unos decorados de ensueño. Hay puntos en los que cuesta discernir dónde estamos exactamente. 

Con la vida de la actriz como telón de fondo, Kon puede ir donde quiera y abarcar diferentes realidades e inventivas. Y eso hace con maestría. Los entrevistadores se adentran en la ficción de los recuerdos de Chiyoko e interactúan, imprimiendo humor y ritmo a la película. Pero el colchón sobre el que se acuestan los demás elementos de este anime es una historia de amor. La persecución del amor mientras ves pasar la vida sin que importe el escenario. 

Tokyo godfathers(2003): con una introducción tan interesante como bien hilada que nos hace introducirnos de lleno en el desarrollo de la película con una suavidad impecable. Este drama-comedia es un crudo cuento de navidad basado en el western de John Ford “Tres padrinos”. Nos cuenta la historia de un alcohólico, una niña con un padre policía que se ha fugado de casa y un transexual, que se encuentran a un recién nacido rebuscando entre la basura. Se dan unas situaciones que acarician la sensibilidad y otras que rasgan el alma.

La trama gira en torno a las historias de los personajes que se ven obligados a enfrentarse con sus decisiones en el pasado. Historias que se van narrando mientras llevan a cabo su misión y entrelazando con las peripecias a las que esta da lugar. Se echa un poco de menos esa fusión de ficción y realidad que caracteriza a las creaciones de Kon. Un cuento de navidad a la japonesa, imprescindible ahora que se acercan estas fechas. Con momentos trágicos, frenéticos, tiernos y muchas risas. Conmovedoramente cruda.

 

Volveremos con más anime de cine de la mano de Satoshi Kon.

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